
El viernes lo comprendí. Si no sales de casa con ganas de comerte el mundo, ten por seguro que el mundo te comerá a ti. Y vuelves a casa con una sensación de completa derrota, diciéndote a ti misma: por favor, que no vuelva a ocurrir.
Que el mundo es mucho mundo cuando se te pone en contra y por eso nunca se puede bajar la guardia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario