19 de abril de 2009

Mi espalda y la tuya



Y siempre nos damos la espalda. Ninguno de los dos nos atrevemos a mirarnos frente a frente. Puede que tengamos miedo de desvelar así nuestros sentimientos. Puede que sólo seamos unos cobardes que no reconocen lo que llevan dentro. Pues hoy digo: ¡valor! que no hay nada que perder y es mucho lo que podemos ganar.

No hay comentarios: