
A veces siento que voy a explotar, como pompas de jabón. Mira que intento controlarme, pero sé que un día será inevitable, que las situaciones me sobrepasarán de tal manera que no tendré otro remedio.
Pero aún así explotaré cuando me toque. Como pompas de jabón, puede que no explote porque me pinchen sin cesar sino cuando se me agote la paciencia, que está durando muchísimo más que una pompa de jabón.
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