
Lo he decidido. No es justo que por el orgullo de unos suframos todos los demás. Y por eso, creo que es el momento de actuar. Si nadie tiene el valor de dar el primer paso, ya lo haré yo. Aunque no me sienta responsable de lo sucedido, si que estoy implicada y soy de las que peor parte se lleva de esta situación.
Parece mentira lo que hace el orgullo. Nos impide hacer lo que realmente deseamos, aunque no lo reconozcamos. La mayoría de las veces no resolvemos nuestros problemas por miedo a perderlo, porque pensamos que ser quien da el primer paso es rebajarse. No nos damos cuenta de que los conflictos se pueden terminar sin necesidad de tragarse ese orgullo. Y que si así tuviera que ser supondría un sacrificio minúsculo comparado con lo que se gana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario