
Mírame a los ojos y dime lo que sientes. Y no me refiero sólo a lo que sientes por mí, sino también a lo que sientes por los demás, por el mundo y todo lo que ocurre en él. Mírame a los ojos y por una vez trata de ser sincero conmigo, pero sobre todo contigo mismo. Saca todo lo que tengas dentro, quítate todos los pesos de encima que quieras.
Si lo consigues, si realmente haces lo que te digo, sentirás lo que seguramente nunca en tu vida has sentido.
Pruébalo, y cuando hayas acabado vuelve a mirarme a los ojos, y sabré si ha funcionado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario